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#SALUD El trabajo sanitario y veterinario realizado con Ramba, luego de su decomiso del Circo Los Tachuelas

Luis Felipe Caneo

9 de Enero 2020

Hace algunos días falleció Ramba en el Santuario de Elefantes en Brasil, ubicado en Chapada dos Guimaraes del estado de Mato Grosso, a causa de una enfermedad renal. De ésta manera Ramba llegaba al fin de su vida, tras pasar poco más de dos meses en el lugar, espacio donde pudo vivir en libertad acompañada de otros elefantes.

La historia de Ramba  comenzó  a escribirse a mediados de 1997, cuando llega a Chile proveniente de Mendoza, siendo internada  por el empresario Eduardo Val. Ese mismo año el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) decomiso a Ramba, pues su contrato de compra venta no respondía a los requerimientos que exige la Convención CITES.

Pese a múltiples apelaciones de Maluenda para tratar de acreditar la propiedad de Ramba a lo largo de muchos años, el SAG confirmó el decomiso del año 1997 y posteriormente un juez el año 2011 decretó el traslado de Ramba a un lugar especialmente acondicionado en el Parque Zafari de Rancagua, al cual no podía acceder el público. Lo anterior se concretó los primeros días del año 2012, lugar en que día a día recibió los cuidados y atenciones veterinarias que todo animal merece, a través de una labor coordinada por la ONG Ecopolis Chile.

Ramba en la parcela de La Pintana, propiedad de la familia Maluenda. 

“Ramba llegó en mal estado de salud al Parque Zafari de Rancagua, más que nada presentaba baja condición corporal, tenía una condición podal (referente a las patas) deplorable y en la mayoría de la superficie de su cuerpo tenía abscesos. Viéndola, desde una perspectiva clínica, podemos decir que no llegó muy bien”, recuerda Carolina Nazar, médico veterinaria a cargo del equipo de profesionales que cuidó a Ramba en Chile, en entrevista con epanews.cl.

Ramba en el Parque Safari de Rancagua

Otra de las preocupaciones en torno a Ramba cuando llegó fue la deshidratación que presentaba. “Tenía una deshidratación evidente que se veía en su piel, manifestada tanto en la ingesta de agua como en el acceso a ella para poder rosearse agua en su cuerpo ya que a los elefantes les gusta echarse sobre el agua. Las condiciones de Ramba no eran las correctas, para nada”, agregó Nazar.

Frente a dicho escenario, rápidamente el equipo veterinario se centró en los cuidados de Ramba. “Desde el año 2013 que yo comencé a trabajar con Ramba, a través de Ecópolis y Global Santuary, los cuidados se basaron en su alimentación pensando en mejorar su dieta. Esto, ya que al partir con ella, lo primero que hicimos fue tomarle exámenes de sangre, para tener una visión más completa y clínicamente más certera, con lo cual se apuntaba a comenzar el proceso de rehabilitación de Ramba de una manera más profesional: ahí fue cuando nos dimos cuenta de que estaba con una insuficiencia renal, la cual era crónica. La insuficiencia renal crónica es irreversible, ya no hay vuelta atrás pues hay un daño renal que es evidente. Puede ser por muchos años, una alimentación no adecuada, exceso de proteínas, falta de agua, etc”, acotó la médico veterinaria Carolina Nazar.

-La enfermedad renal diagnosticada en Ramba hace 7 años, ¿cómo se manifestaba en la práctica?

“La insuficiencia renal crónica fue evidente, desde que le tomamos las primeras muestras de sangre y dónde se le hizo un perfil bioquímico. Este, más que nada, puede determinar una enfermedad renal y el día después de que Ramba falleció, se le hizo una necropsia protocolar dónde evidentemente sus riñones estaban deteriorados, con esto se confirma el diagnóstico de su falla renal. Ramba al ser un animal de circo y además  itinerante no contaba con los cuidados necesarios, partiendo por la no existencia de un equipo médico veterinario que estuviera supervisándola y tampoco había cuidado en su alimentación. La alimentación es algo primordial y básico, si no se cumple con los requerimientos nutricionales que necesita cada animal, a la larga vamos a encontrar fallas a nivel sistémico. No era tan evidente la enfermedad de Ramba, sin embargo se podía notar en el olor de su orina -que es característico en una falla renal-, un poco de letargia que sucede cuando hay una falla renal muy avanzada y tenía un aliento diferente. Lo que pasa es que la falla renal, cuando no se hacen exámenes previos, es muy silente: generalmente no tiene muchos signos clínicos evidentes y aparentes, no es como una ictericia donde puedes ver las mucosas con color amarillo. La insuficiencia renal se demuestra cuando ya se encuentra en estado grado 5, cuando la enfermedad ya está muy avanzada”, comentó Nazar.

La alimentación también fue un factor de preocupación del equipo de profesionales. “Nosotros nos concentramos principalmente, en la dieta, se buscaba que ella tuviera una dieta balanceada con alimentos que ella pudiera consumir, le suprimimos lo que era el heno de alfalfa -era su principal dieta y la suspendimos, por sus altos niveles de proteína y calcio- y le comenzamos a cambiar la calidad de pasto. Se le integró frutas y verduras frescas, ramas de árboles, pasto fresco que tratábamos de conseguir en los alrededores del parque, lo que queríamos era hacerle una dieta un poco más natural”, expresó al respecto Nazar.

Asimismo, los cuidados podales fue otro tópico abordado por el equipo de profesionales veterinarios. “Se le hacía podología tres veces a la semana que involucraban remojos de pies. Además, se ocupaban hierbas, productos realizados con extractos de hierbas, productos anti-escépticos y sales de magnesio para cuidarles la integridad de sus uñas, se usaban escofinas, cuchillas, etc.”, precisó la profesional veterinaria.

El traslado al Santuario de Elefantes de Brasil 

Lo que parecía un sueño, el pasado 15 de octubre se concretó: Ramba comenzó su viaje al Santuario de Elefantes de Brasil desde el Parque Zafari de Rancagua. Proceso que se demoró algunos años, pues los trámites de los permisos correspondientes para el traslado de Ramba se alargaron más de lo previsto.

Ramba camino al Santuario de Elefantes de Brasil. 

-Pensando en perspectiva y desde un punto de vista etológico, ¿cuáles fueron los dilemas y también los beneficios que conllevaba el traslado de Ramba al Santuario de Elefantes?

“Muchas personas creían que llevar a Ramba a un santuario era una locura, partiendo por la edad y efectivamente porque se nombró en algún momento que ella tenía problemas renales, colocándose en duda que pudiera llegar al Santuario. Aparte se estaba demorando muchísimo el tema del papeleo, entonces el tiempo no pasa en vano y más encima ella era de edad.

En este sentido, los beneficios son evidentes al verla cuando llegó al Santuario porque se encontró con seres de su especie, que no veía hace mucho tiempo y lo más probable es que ella no haya tenido contacto con otros elefantes en los circos. Lo que he podido investigar de la historia de Ramba es que no estuvo en contacto directo con elefantes, estaba separada de la otra elefanta porque ésta última era agresiva, entonces en el Santuario Ramba pudo tener algo que no tuvo durante muchos años: la alimentación basada en hierba fresca, accedió a flujos de aguas naturales, contaba con pozas gigantes de agua dónde podía pasar todo el día bañándose y sociabilizar con su especie con otros animales de su especie.

Más que nada, desde el punto de vista etológico, Ramba en el Santuario pudo tener un comportamiento más adecuado a su especie. Pudo vivir con otros elefantes, considerando que ellos son especies que están acostumbradas a sociabilizar y vivir en manadas grandes donde se cuidan entre ellos, en el caso de Ramba, si bien al principio le costó integrarse un poco a la familia, después resultó todo bien. Tuvo una amiga, que era Rana, ella la recibió con mucho cariño, día a día ambas tuvieron una relación y me imagino que para Ramba fue muy placentero, sintiéndose acogida”, dijo la especialista.

A juicio de Nazar, la historia de Ramba es una instancia también para reflexionar.“Este tiempo me ha hecho pensar en muchas cosas, yo creo que más que nada hay mucha pega por delante. Existen muchos casos cómo Ramba a nivel internacional, dónde debemos seguir en este intento de cambiar la conciencia en el corazón de la gente: transformar ciertos patrones respecto al uso de animales para beneficio humano”, indicó en este sentido la médico veterinaria Carolina Nazar.

Cabe señalar que el equipo veterinario a cargo de Ramba en Chile estuvo conformado por la médico veterinaria Carolina Nazar y los técnicos veterinarios Consuelo Maldonado Pereira y Diego Tapia. Asimismo, se contó durante el 2014 con la participación del médico veterinario Hugo Moreno y el apoyo constante del veterinario Alonso Silva, director veterinario del Parque Zafari de Rancagua.

#MIRADANACIONAL Abogada Florencia Trujillo (Ecópolis): “Las personas que creen que Ramba era feliz en Chile, no entienden la naturaleza de un elefante”

Producción: Osvaldo Durán C. Fotos: Archivo Ecópolis y K.Blais, Santuario de Elefantes Brasil, 2019.

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