Académico de la Facultad de Ciencias UCSC e investigador de CIBAS estudia cómo los sonidos naturales y de origen humano influyen en los ecosistemas marinos, generando conocimiento que aporta a la conservación de la biodiversidad y al desarrollo sustentable de las comunidades costeras.
El océano es un espacio lleno de sonidos. Desde las vocalizaciones de peces y mamíferos marinos hasta el ruido generado por actividades humanas, el ambiente submarino constituye un complejo paisaje sonoro que influye en la vida de numerosas especies. Comprender estos procesos es una de las principales motivaciones del Dr. Iván Hinojosa, académico de la Facultad de Ciencias de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) e investigador del Centro de Investigación en Biodiversidad y Ambientes Sustentables (CIBAS), donde además integra su Comité Académico.
A través de estudios que combinan observaciones en terreno, buceo científico, experimentación y colaboración interdisciplinaria, el investigador busca comprender cómo funcionan las comunidades marinas y cómo responden a los cambios ambientales y a las actividades humanas.
Bucear para descubrir patrones en la naturaleza
Gran parte del trabajo del Dr. Hinojosa se desarrolla bajo el mar. Mediante el buceo científico realiza observaciones directas de organismos y comunidades marinas, información que posteriormente permite formular nuevas preguntas de investigación.
“Lo que hago es bucear, aplicar métodos cuantitativos para hacer observaciones y, en base a esas observaciones, voy formulando hipótesis que después someto a pruebas en trabajos de laboratorio o experimentos en terreno”, explicó.
Este enfoque le ha permitido abordar distintas preguntas relacionadas con la biodiversidad marina, las interacciones ecológicas y los cambios que están ocurriendo en los ecosistemas costeros.
Una de sus principales líneas de investigación se centra en el estudio del ruido antropogénico submarino, es decir, los sonidos generados por actividades humanas como embarcaciones, puertos u otras intervenciones que modifican el ambiente acústico marino.
A través de diversos proyectos, el investigador y su equipo, evalúan cómo este fenómeno afecta a organismos de distintos niveles de la cadena ecológica, desde el plancton hasta grandes mamíferos marinos.
“Estamos viendo desde el plancton hasta las grandes ballenas cuál es el efecto del ruido antropogénico sobre una diversidad de especies, con distintos experimentos en terreno, en laboratorio y colaboraciones con profesionales de distintos lados”, señala.
Entre las investigaciones que desarrolla se encuentran estudios con cetáceos en la zona de Caleta Chañaral de Aceituno, así como experimentos que evalúan el efecto del ruido sobre larvas de erizos, nudibranquios y choritos, observando aspectos como mortalidad, asentamiento y comportamiento.
Los resultados obtenidos buscan aportar evidencia científica que contribuya a la toma de decisiones y al diseño de políticas públicas orientadas a la protección de los ecosistemas marinos.
Además de estudiar los efectos del ruido humano, el Dr. Hinojosa también busca comprender los sonidos naturales producidos por los organismos marinos.
Aunque se sabe que numerosas especies de peces generan vocalizaciones, aún existe escasa información sobre cuáles son los organismos responsables de gran parte de los sonidos que se registran en el océano.
“Uno bajo el mar se encuentra con muchas vocalizaciones de peces. Los peces tienen coros nocturnos, igual que las aves en el bosque. Vocalizan mucho al atardecer y al amanecer, pero no sabemos cuáles especies son las que están haciendo esos sonidos”, comenta.
Para responder estas interrogantes, desarrolla investigaciones en bioacústica marina junto a estudiantes y colaboradores nacionales e internacionales, incorporando nuevas tecnologías que permitan identificar especies a partir de sus señales acústicas.
Biodiversidad y desarrollo sustentable
Otra de las áreas que concentra el interés del investigador es comprender cómo ciertas especies nativas aumentan significativamente su abundancia y qué oportunidades pueden surgir a partir de estos cambios ecológicos.
Su trabajo busca identificar las causas de estos fenómenos y evaluar cómo las comunidades humanas pueden beneficiarse de manera sustentable de estos recursos.
“Estamos viendo que hay especies nativas que, por algún motivo, están aumentando su abundancia de manera dramática. La idea es entender por qué ocurre eso y cómo podemos, como humanos, aprovechar esa gran abundancia”, explica.
Este enfoque conecta directamente con la misión de CIBAS, orientada a generar conocimiento sobre biodiversidad y sustentabilidad, promoviendo soluciones que contribuyan al bienestar de las comunidades costeras.
“Toda esta línea se junta con CIBAS justamente porque primero busca comprender la biodiversidad y luego ver cómo esos patrones pueden ayudar al desarrollo sostenible y sustentable de las comunidades costeras”, sostiene.
Actualmente, el investigador espera ampliar las aplicaciones de la acústica ambiental hacia ecosistemas de agua dulce, explorando lagos, ríos y humedales del centro-sur de Chile.
Entre las iniciativas en desarrollo se encuentran estudios de bioacústica en peces de agua dulce y proyectos de monitoreo del paisaje sonoro en humedales, incluyendo trabajo colaborativo con comunidades locales.
“Queremos ver qué es lo que se escucha en lagos y ríos, entender esas señales y utilizar la acústica como una herramienta para estudiar la biodiversidad”, comenta.
A través de estas investigaciones, el Dr. Hinojosa contribuye a fortalecer una de las áreas emergentes de la ecología marina: la bioacústica. Desde CIBAS y la Facultad de Ciencias UCSC, su trabajo busca generar conocimiento científico que permita comprender mejor la biodiversidad acuática y aportar soluciones basadas en evidencia para la conservación y el desarrollo sustentable de los territorios.


























