Por Gianitza Cortés, periodista EPA news.
Un 14 de julio de 1960 la científica inglesa Jane Goodall llegó a lo que hoy es Gombe, Tanzania, para comenzar su estudio de chimpancés silvestres.
En esa oportunidad, la joven conservacionista, desconocía el impacto que tendrían sus observaciones. Lo que descubrió cambió para siempre la forma en que entendemos a nuestros parientes más cercanos: individuos con emociones y personalidades propias, muy parecidos a nosotros. Lo que antes eran números, ahora tendrían nombres.
65 años después esa mirada guía el trabajo de todos los que entendemos que somos parte de una gran familia que habita este maravilloso planeta, donde absolutamente todos importamos y merecemos respeto.
Hoy en EPA te queremos invitar a reflexionar sobre como tratamos a nuestros hermanos menores, sobre todo, como son tratados por los científicos que los siguen viendo como números y piensan que deben seguir siendo sujetos de experimentación invasiva y cruel.
Por otro lado, agradezcamos la herencia que nos dejó la gran Jane Goodall, aplicar ciencia en forma ética y responsable con todos los seres vivos.


























