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La ciudad del futuro será electrificada: 77% de los chilenos elegiría un auto eléctrico o híbrido en los próximos cinco años

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La disposición hacia la electrificación ya está instalada, pero las condiciones todavía no avanzan al mismo ritmo: dos de cada tres chilenos no podrían cargar hoy un vehículo eléctrico en su vivienda.

2 de septiembre de 2026.- Aire más limpio, menos ruido y un transporte cada vez más eléctrico. Así comienza a dibujarse la ciudad del futuro que imaginan los chilenos. Y esa expectativa no se limita al entorno urbano: también empieza a reflejarse en el tipo de vehículo que consideran para sus próximos años.

Si hoy tuvieran que comprar un automóvil, más de la mitad de los encuestados optaría por alguna alternativa eléctrica o híbrida, frente a un 20% que elegiría un modelo a gasolina o diésel. Al proyectar esa decisión a cinco años, las perspectivas crecen: 77% considera más probable que su próximo vehículo utilice alguna tecnología electrificada, mientras la preferencia por modelos a combustión disminuye a 16%.

Así lo revela “Zoom a la electromovilidad en la ciudad del futuro”, estudio desarrollado por Volvo Cars Chile, junto a Cadem, cuyo objetivo fue conocer cómo los chilenos están imaginando la movilidad de los próximos años y qué condiciones consideran necesarias para avanzar hacia ciudades más limpias, conectadas y sostenibles.

El respaldo a esta transformación también es amplio. Independientemente de si comprarían personalmente un vehículo eléctrico, un 79% de los chilenos está de acuerdo con que el país avance hacia una movilidad predominantemente eléctrica. Y cuando se les pregunta por sus efectos, la electromovilidad aparece asociada principalmente a beneficios colectivos: 87% cree que puede contribuir a mejorar la calidad del aire, mientras 86% considera que puede ayudar a reducir la dependencia del petróleo y modernizar al país.

La aspiración es todavía más clara cuando se mira hacia el año 2035. Un 97% de los encuestados considera importante que las ciudades cuenten con aire limpio y baja contaminación, mientras un 88% espera espacios urbanos menos ruidosos y un 86% valora contar con un transporte público completamente eléctrico. Pero entre la ciudad imaginada y la actual existe todavía una distancia importante: siete de cada diez personas sienten que el lugar donde viven está lejos de convertirse en esa ciudad del futuro.

“Estamos viendo una conversación sobre electromovilidad que comienza a ir mucho más allá del automóvil. Las personas ya la relacionan con la calidad del aire, con la ciudad en que quieren vivir y con una forma distinta de entender la movilidad. El desafío ahora es que esa aspiración pueda transformarse en una alternativa real y cotidiana, y para eso no basta con avanzar en tecnología: necesitamos también infraestructura de carga, viviendas preparadas, consumidores informados y un ecosistema que acompañe esta transición en todo Chile”, señala Patricio Norambuena Encargado de Electromovilidad de Volvo Cars Chile.

La intención de compra comienza a dejar atrás a la combustión

Las preferencias reveladas por el estudio muestran que la transición ya comienza a aparecer en las decisiones individuales. Hoy, las alternativas eléctricas e híbridas concentran un 59% de las preferencias de compra, casi tres veces sobre el 20% que optaría por modelos a gasolina o diésel. La diferencia se profundiza al proyectar el próximo automóvil a cinco años: las tecnologías electrificadas alcanzan un 77% de las preferencias, mientras los vehículos a combustión disminuyen a 16%.

Pero el camino que imaginan los chilenos no necesariamente supone pasar de manera inmediata desde la combustión hacia un vehículo completamente eléctrico. Casi la mitad de los encuestados ve en los híbridos una alternativa para comenzar esa transición, mientras cerca de una de cada cinco personas considera que el futuro debería avanzar directamente hacia los vehículos 100% eléctricos.

Esa transición gradual convive, además, con otro hallazgo relevante: el contacto directo con la tecnología aparece asociado a una percepción favorable. Entre quienes ya han viajado en un automóvil eléctrico, tres de cada cuatro consideran que la experiencia es mejor que la de un vehículo tradicional a combustión, y solo una minoría la evalúa negativamente.

“Los resultados muestran una brecha interesante entre lo que durante años pudo percibirse como una tecnología lejana y lo que ocurre entre quienes efectivamente han tenido contacto con ella. La experiencia con un vehículo eléctrico aparece asociada a una evaluación muy favorable y, al mismo tiempo, la electromovilidad comienza a incorporarse en la forma en que los chilenos imaginan tanto su próxima decisión de compra como las ciudades del futuro”, explica Roberto Izikson, Gerente General de Cadem.

El interés avanza más rápido que la infraestructura

La disposición favorable, sin embargo, no significa que todas las condiciones para una adopción masiva estén resueltas.

El precio continúa siendo el principal freno: un 53% de los encuestados lo identifica entre las razones por las que hoy no compraría un vehículo eléctrico. Más atrás aparecen factores como la disponibilidad de cargadores públicos, la autonomía necesaria para realizar viajes largos o la posibilidad de cargar el vehículo en el hogar.

Es precisamente en la vivienda donde aparece una de las mayores brechas del estudio. Dos de cada tres chilenos señalan que hoy no podrían cargar un automóvil eléctrico en su propia casa, una dificultad que se vuelve todavía más evidente en los departamentos: el 82% de quienes viven en este tipo de vivienda no cuenta actualmente con la posibilidad de cargar un vehículo eléctrico en su hogar.

El escenario, sin embargo, no se percibe como permanente. Más de la mitad de los encuestados cree que las viviendas terminarán adaptándose para incorporar la carga eléctrica, reflejando una expectativa de que el desarrollo inmobiliario y urbano también deberá acompañar los cambios en movilidad.

Algo similar ocurre con la percepción del costo. Aunque el precio inicial sigue siendo un obstáculo, cuatro de cada diez personas consideran que la inversión puede amortizarse con el tiempo gracias al menor gasto en energía y mantención. De hecho, al pensar en los beneficios de tener un automóvil eléctrico, las personas combinan dos dimensiones: reducir su impacto ambiental y disminuir sus gastos cotidiano s de movilidad.

De una decisión individual a un desafío de ciudad y política pública

Los resultados también sugieren que los chilenos no entienden la transición hacia la electromovilidad como una responsabilidad individual ni de la industria automotriz.

De esta forma, seis de cada diez chilenos consideran que el Gobierno debería asumir el principal rol para impulsar la electromovilidad, muy por sobre las empresas automotrices y el sector privado (18%), los propios ciudadanos y consumidores (12%) y los municipios y gobiernos locales (8%).

Esa expectativa se traduce en demandas concretas. El 88% considera necesario aumentar la infraestructura de carga pública en todo Chile y el mismo porcentaje cree que todas las regiones deberían contar con infraestructura suficiente antes de avanzar hacia una masificación de los vehículos eléctricos. La preparación de las propias ciudades también entra en esta conversación: un 82% respalda que los edificios nuevos incorporen infraestructura de carga desde su diseño.

La existencia de incentivos aparece como otro factor capaz de acelerar esa transición. Ocho de cada diez personas aumentarían su disposición a comprar un vehículo eléctrico si pudieran acceder a carga gratuita fuera del hogar, a una rebaja significativa en el precio de compra o a una mayor disponibilidad de cargadores rápidos en el país.

El desafío, además, no se percibe de la misma forma en todo Chile. Mientras más de la mitad de los habitantes de la Región Metropolitana cree que su territorio cuenta con condiciones para desarrollar la electromovilidad, en Valparaíso esa percepción cae a cerca de uno de cada seis. La brecha muestra que la discusión de los próximos años no estará únicamente en cuánto crece la electromovilidad, sino también en cómo asegurar que esa transformación avance de manera más equilibrada entre Santiago y regiones.

Sobre el estudio

“Zoom a la electromovilidad en la ciudad del futuro” corresponde a un estudio cuantitativo realizado por Cadem mediante entrevistas autoadministradas vía web a 1.000 hombres y mujeres mayores de 18 años, de todos los niveles socioeconómicos y residentes en todo Chile. El trabajo de campo se realizó entre el 28 de julio y el 4 de agosto de 2026. Los datos fueron ponderados por sexo, edad, grupo socioeconómico y región.