Empanadas, asados, anticuchos y dulces reúnen ingredientes que pueden resultar perjudiciales para los animales de compañia. Médico veterinario entrega recomendaciones para evitar accidentes durante las celebraciones.
Las celebraciones de Fiestas Patrias suelen cambiar la rutina de los hogares. Hay más personas, comida sobre la mesa y preparaciones que podrían permanecen al alcance de perros y gatos. Un descuido puede terminar en una consulta veterinaria, ya sea porque alguien compartió parte de su plato con la mascota o porque esta encontró restos de comida en la cocina o en la basura.
La empanada de pino es una de las preparaciones que exige mayor precaución, principalmente por su contenido de cebolla. Al igual que el ajo, este ingrediente puede dañar los glóbulos rojos y provocar anemia en perros y gatos, incluso cuando está cocido, deshidratado o incorporado como condimento. Los gatos son especialmente sensibles y los primeros signos pueden aparecer varios días después de la ingesta.
“Muchas veces las personas ofrecen un pequeño bocado como una muestra de cariño, sin saber que una preparación habitual puede contener ingredientes perjudiciales para su mascota. La recomendación es mantener su alimentación acostumbrada y utilizar premios formulados especialmente para perros o gatos”, explica Hernán Tagle, médico veterinario de Virbac Chile.
Los restos del asado también pueden generar problemas. Longanizas, chorizos, choripanes, carnes condimentadas y cortes con abundante grasa pueden provocar vómitos, diarrea, dolor abdominal y pancreatitis. Los huesos cocidos, por su parte, pueden quebrarse en fragmentos y causar heridas, atoramientos u obstrucciones en el sistema digestivo.
En los anticuchos, el palo representa un riesgo adicional. Si la mascota lo muerde o lo ingiere, puede sufrir lesiones internas de gravedad. Una vez terminada la comida, conviene retirar estos elementos y dejarlos en un basurero cerrado.
También se debe prestar atención a los alimentos presentes en la sobremesa. El chocolate contiene sustancias que pueden afectar el sistema nervioso y el corazón. Las uvas y pasas se han asociado con daño renal en perros, mientras que el alcohol puede provocar desorientación, debilidad, dificultades respiratorias y pérdida de conciencia.
Para reducir los riesgos, el médico veterinario aconseja conservar los horarios habituales de alimentación, dejar agua fresca disponible y pedir a los invitados que eviten entregar comida a las mascotas. Los platos, vasos, huesos, envoltorios y bolsas de basura deben permanecer fuera de su alcance. Y si se quiere compartir un premio con ellas, lo más seguro es elegir un snack formulado para su especie.
Ante una ingesta accidental, es importante contactar de inmediato a un médico veterinario e indicar qué alimento consumió la mascota, en qué cantidad y cuánto tiempo ha transcurrido. Intentar provocar el vómito o administrar aceite, leche, sal, medicamentos u otros remedios caseros puede agravar el cuadro.
Vómitos, diarrea, salivación excesiva, dolor abdominal, decaimiento, temblores, debilidad, encías pálidas, desorientación o problemas para respirar requieren atención veterinaria. Como algunos efectos pueden tardar en manifestarse, conviene consultar, aunque el animal todavía no presente cambios visibles.





























