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Dermatitis, alergias y heridas: el desafío diario de los veterinarios que una innovación chilena busca aliviar

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Las enfermedades de la piel figuran entre los principales motivos de consulta en perros y gatos a nivel mundial. Frente a este escenario, Kimba Vet desarrolló BodyCobre®, una prenda con tecnología basada en cobre y zinc que contribuye a proteger las lesiones, acelerar la cicatrización y reducir el estrés durante los tratamientos dermatológicos. 

El picor constante, las heridas en la piel y las alergias ya no son casos aislados. Hoy, los problemas dermatológicos figuran entre las consultas más frecuentes en medicina veterinaria, impulsando la búsqueda de nuevas soluciones basadas en tecnología para tratar afecciones como dermatitis atópica, infecciones bacterianas, hongos y lesiones provocadas por el rascado excesivo de perros y gatos.

Según datos de Nationwide, una de las principales aseguradoras de mascotas de Estados Unidos, los problemas dermatológicos y las alergias figuran año tras año entre las consultas más frecuentes en perros y gatos. Además de su alta incidencia, estas afecciones suelen requerir tratamientos de largo plazo, generando importantes costos para los tutores.

A ello se suma un desafío clínico permanente: lograr que las mascotas no empeoren sus lesiones mientras reciben tratamiento. El ciclo de picazón, rascado y lamido suele dificultar la recuperación y aumentar el riesgo de infecciones secundarias.

“Las patologías dermatológicas representan una de las consultas más recurrentes en medicina veterinaria. Por eso desarrollamos una solución que ayuda a proteger la piel dañada, disminuir el autotraumatismo y favorecer los procesos de recuperación sin afectar la calidad de vida de las mascotas”, explica Adolfo Momares, representante de Grupo Kimba.

Frente a esta problemática, la empresa chilena Kimba Vet desarrolló BodyCobre®, una innovación basada en tecnología textil con cobre y zinc que actualmente se exporta a más de 40 países y que ha encontrado una importante aplicación como complemento en tratamientos dermatológicos y procesos de recuperación veterinaria.

La prenda incorpora tecnología textil basada en cobre y zinc, elementos reconocidos por sus propiedades antimicrobianas y regenerativas. Su principal función es actuar como una barrera física que protege las zonas afectadas del contacto directo con la lengua, las uñas y otros factores externos que pueden empeorar las lesiones.

Un reemplazo al tradicional collar isabelino

Uno de sus atributos más valorados de BodyCobre® es que, en muchos casos, puede reemplazar el tradicional collar isabelino, permitiendo que perros y gatos mantengan una mayor movilidad y comodidad durante su recuperación. Esto contribuye a reducir el estrés asociado a los tratamientos y favorece el bienestar general del animal.

Además, la tecnología incorporada en la prenda contribuye a disminuir la presencia de bacterias comunes en la superficie de la piel y reducirlas hasta un 99,8%; disminuir la proliferación de hongos y levaduras asociadas a problemas dermatológicos frecuentes y reducir la presencia de agentes ambientales que pueden agravar cuadros alérgicos.

“Sabemos que los tratamientos dermatológicos muchas veces requieren semanas o incluso meses de seguimiento. Nuestro objetivo es entregar una herramienta complementaria que facilite ese proceso, tanto para los veterinarios como para las familias, ayudando a mantener protegida la piel y favoreciendo una recuperación más cómoda para el paciente”, agrega Momares.

Los beneficios también se extienden a la cicatrización. Estudios asociados a textiles con cobre y zinc han demostrado que estos materiales favorecen la angiogénesis, proceso relacionado con la formación de nuevos vasos sanguíneos que mejoran la oxigenación y nutrición de los tejidos dañados. Gracias a ello, BodyCobre® puede contribuir a acelerar los procesos de reparación cutánea.

Aplicaciones clínicas y bienestar

Entre sus principales aplicaciones clínicas destacan el apoyo en casos de dermatitis atópica, piodermas superficiales y profundas, alergias alimentarias con manifestaciones cutáneas, heridas abiertas, fístulas, dermatitis húmeda aguda o “hot spots”, además de los procesos de recuperación postoperatoria.

“La innovación en medicina veterinaria ya no sólo está enfocada en los medicamentos. Hoy también existen soluciones complementarias que ayudan a mejorar la adherencia a los tratamientos y el bienestar de los pacientes. Ese es precisamente el rol que buscamos cumplir con BodyCobre®”, concluye Momares.

“En dermatología muchos pacientes llegan a la primera consulta con meses de evolución, una piel gravemente dañada y múltiples factores secundarios que todavía debemos investigar. En estos casos, una de nuestras prioridades es proteger la piel mientras avanzamos en el proceso diagnóstico, ya que muchas veces identificar la causa primaria requiere tiempo, a veces muchos meses. Una de las aplicaciones que más valoro de este tipo de prendas es su uso como apoyo durante esa etapa inicial, cuando todavía estamos estabilizando al paciente y controlando infecciones, inflamación u otros factores que complican el cuadro. Nos permite mantener las zonas afectadas protegidas y disminuir el impacto del lamido o rascado constante mientras avanzamos en el diagnóstico”, explica la Dra. Paula Hidalgo, médica veterinaria dedicada exclusivamente a la Dermatología Veterinaria.

Además agrega que: “También ha sido una herramienta muy útil en pacientes con dermatofitosis (tiña), ya que ayuda a contener la dispersión de pelos y escamas que transportan esporas fúngicas al ambiente. Esto complementa las medidas de control ambiental que son fundamentales para el éxito del tratamiento y para disminuir el riesgo de reinfecciones. Y en pacientes sometidos a cirugías dermatológicas o extracción de masas cutáneas, representa un apoyo importante para proteger las heridas y los vendajes, especialmente en zonas donde resulta difícil mantener una cobertura adecuada.Más allá de la enfermedad específica, cualquier herramienta que nos ayude a preservar la integridad de la piel durante tratamientos prolongados puede tener un impacto positivo en la recuperación y en la calidad de vida de nuestros pacientes”.

Si bien los especialistas enfatizan que este tipo de tecnologías no reemplaza tratamientos específicos como antibióticos, antimicóticos o terapias inmunomoduladoras cuando son necesarias, sí puede transformarse en un aliado importante para enfrentar uno de los problemas más frecuentes y complejos de la práctica veterinaria moderna: las enfermedades de la piel.