Por Josefa Araya-Campano.
Durante las últimas semanas de abril, las aguas de Guanaqueros se llenaron de destellos azules que transformaron el mar nocturno en un espectáculo luminoso. Aunque el fenómeno fue atribuido ampliamente al género Noctiluca, el Dr. Gonzalo Álvarez de la Universidad Católica del Norte explica que no existen registros confirmados de este género en Chile y que análisis realizados a partir de muestras recolectadas en la zona permitieron identificar dinoflagelados del género Gonyaulax como responsables de la bioluminiscencia observada.
El mar comenzó a encenderse
Cada ola que rompía en la orilla parecía iluminarse desde dentro. Bastaba mover las manos en el agua para que aparecieran destellos eléctricos azules que rápidamente comenzaron a viralizarse en redes sociales. Durante las últimas noches, cientos de personas llegaron hasta Guanaqueros para observar un fenómeno que, aunque parece salido de ciencia ficción, ocurre gracias a organismos marinos microscópicos capaces de producir luz.
Videos compartidos por visitantes y habitantes de la zona mostraron cómo el movimiento del agua activaba una luminiscencia intensa en el océano, transformando el paisaje costero en una escena completamente azul. Con el paso de los días, la bioluminiscencia también comenzó a observarse en otros sectores costeros de la Región de Coquimbo, incluyendo playas de Morrillos y Tongoy, ampliando el interés público por este fenómeno marino.
Sin embargo, mientras las imágenes se expandían rápidamente en internet, también comenzó a repetirse una explicación que el Dr. Gonzalo Álvarez considera incorrecta: que la bioluminiscencia habría sido causada por organismos del género Noctiluca.
Las muestras que permitieron identificar el fenómeno
Con el objetivo de estudiar qué organismos estaban detrás de la bioluminiscencia observada en Guanaqueros, el Dr. Luis Bravo y la organización Simbiontes de Lafken Mapu, fueron a recolectar muestras de agua en la zona.
Posteriormente, estas muestras fueron analizadas por el laboratorio del Dr. Gonzalo Álvarez, especialista en fitoplancton marino, dinoflagelados y toxinas marinas. Los análisis permitieron identificar dinoflagelados del género Gonyaulax, confirmando que la bioluminiscencia observada no corresponde al género Noctiluca, ampliamente mencionado en redes sociales y algunos medios durante los últimos días.
“Muchas veces se menciona Noctiluca de manera automática cuando aparece bioluminiscencia marina, pero en Chile no existen registros confirmados de este género”, afirma el Dr. Gonzalo Álvarez.
No toda bioluminiscencia marina es Noctiluca
Los dinoflagelados son microalgas que forman parte del fitoplancton y habitan suspendidos en la columna de agua. Estos organismos corresponden a uno de los principales grupos capaces de producir este fenómeno luminoso en el océano.
Según explica el investigador, uno de los principales errores que se ha repetido durante los últimos días ha sido atribuir automáticamente el fenómeno observado en Guanaqueros a Noctiluca, pese a que este género no presenta registros confirmados en Chile y suele asociarse principalmente a zonas tropicales.
Además, existen diferencias biológicas importantes entre Noctiluca y los organismos identificados en las muestras recolectadas en Guanaqueros.
“Son organismos biológicamente distintos. Noctiluca corresponde a un organismo heterótrofo —es decir, no realiza fotosíntesis y obtiene energía alimentándose de otros organismos—. En cambio, los dinoflagelados del género Gonyaulax identificados en las muestras presentan un comportamiento mixotrófico, combinando fotosíntesis con otras estrategias para obtener nutrientes”, explica el investigador.
Gonyaulax es un género ampliamente conocido por producir eventos bioluminiscentes en distintas zonas del mundo y que además ha sido asociado históricamente a intensos destellos azules visibles durante la noche.
Precisamente por eso, el investigador recalca que este tipo de fenómenos requiere observaciones microscópicas y análisis taxonómicos rigurosos antes de atribuirse a un género determinado.
¿Qué es realmente la bioluminiscencia?
La bioluminiscencia es la capacidad que tienen algunos organismos vivos de producir luz mediante reacciones químicas naturales. Este mecanismo puede generarse directamente por el propio organismo o, en algunos casos, adquirirse mediante relaciones simbióticas con organismos bioluminiscentes.
En el caso de los dinoflagelados, esta luz se genera gracias a moléculas llamadas luciferinas y enzimas conocidas como luciferasas. Cuando el agua se mueve, estas reacciones se activan dentro de estructuras microscópicas llamadas escintilones, produciendo destellos luminosos visibles durante la noche. Por eso, aunque el agua puede verse completamente normal durante el día, en la oscuridad cualquier perturbación puede desencadenar millones de pequeños flashes azules en el océano.
La diferencia entre una luciérnaga y un dinoflagelado
Aunque la bioluminiscencia suele asociarse a organismos tan distintos como medusas, calamares o luciérnagas, no todos utilizan la luz de la misma manera.
Según explica Gonzalo Álvarez, las luciérnagas emplean la bioluminiscencia principalmente como mecanismo de comunicación y reproducción, utilizando patrones luminosos para atraer parejas o interactuar entre individuos.
En cambio, en muchos dinoflagelados marinos la luz funciona como un mecanismo de defensa. Cuando algo perturba el agua, estas microalgas emiten destellos que podrían ayudar a ahuyentar depredadores o incluso a delatar su presencia frente a organismos más grandes que se alimentan de quienes los consumen. En otras palabras, el océano se ilumina como una reacción defensiva microscópica que ocurre millones de veces al mismo tiempo.
¿Puede afectar al ecosistema marino?
Aunque la bioluminiscencia suele percibirse como un fenómeno visual fascinante, eventos asociados a altas concentraciones de dinoflagelados también pueden generar cambios importantes en el ecosistema marino.
“Cuando estas microalgas proliferan masivamente pueden consumir grandes cantidades de oxígeno disuelto en el agua, especialmente durante procesos de respiración y descomposición. Si este fenómeno persiste en el tiempo o aumenta significativamente en concentración, podría afectar la disponibilidad de oxígeno para invertebrados y otros organismos marinos presentes en la zona”, señala el Dr. Gonzalo Álvarez.
Por esta razón, el monitoreo de estos eventos resulta importante no solo para identificar qué especies están presentes, sino también para comprender cómo ciertas condiciones oceanográficas podrían influir en el equilibrio ecológico del sector.
Un océano lleno de luz invisible
Aunque dura apenas segundos en cada ola, la bioluminiscencia revela un mundo microscópico compuesto por organismos invisibles al ojo humano. Millones de microalgas transforman el movimiento del océano en luz, recordándonos que algunos de los fenómenos más sorprendentes del mar comienzan a escalas diminutas.
Y mientras las noches azules continúan sorprendiendo a quienes visitan Guanaqueros y otros sectores de la costa de la Región de Coquimbo, científicos siguen estudiando estas microalgas que convierten el movimiento del mar en destellos luminosos visibles desde la orilla. Por ahora, no es posible saber cuánto tiempo más permanecerá este fenómeno en las costas de la región. Como muchos procesos naturales asociados al océano, su duración dependerá de condiciones ambientales que continúan cambiando día a día, manteniendo encendido —al menos por algunas noches más— este resplandor azul que emerge desde el mundo microscópico marino.
