Comportamiento Animal Perros

La psicología canina y sus avances

Andres Vera
Written by Andres Vera

Compartir la vida con un perro se asume como una relación que nos aportará grandes beneficios, esto si la abordamos desde la óptica de la Tenencia Responsable. Una que no sólo significa alimentarlo y darle cuidados físicos, preocuparnos por su comportamiento sin promover actitudes inadecuadas, resultará clave para generar los mejores lazos.

Muchas veces estoy en casa y, sin motivo, mi perro comienza a rasgar la alfombra como queriendo hacer un hoyo… El mío se orina en el lado de la cama donde duerme mi marido y, últimamente, me gruñe cuando lo tomo…

Experiencias de conductas que no se entienden hay tantas como dueños de perros. Y es a eso a lo que apunta la Psicología Canina, entendida como el estudio del comportamiento de los perros que busca saber porqué le pasa lo que les pasa y cómo solucionar el problema.

Por ello, no sólo debemos enfocarnos en estudiar y aprender sobre las costumbres y el comportamiento de los perros, sino también en su inteligencia, aprendizaje, emociones y patologías o trastornos mentales que pueden padecer.

Si nos fijamos en su inteligencia veremos que las costumbres y el comportamiento no sólo están basados en instintos o patrones heredados, también cuentan con la habilidad para procesar información, además de aprender y resolver problemas por medio de sus sentidos. Por ello, los estudios antropológicos evolutivos caninos se han centrado en identificar nuevas capacidades cognitivas especiales y su relación de cercanía con los humanos.

Efecto Pavlov

Si hablamos de aprendizaje, la teoría más conocidas es la del modelo estímulo-respuesta o Condicionamiento Clásico, donde el médico ruso, Iván Pavlov, hacía sonar una campañilla mientras daba de comer a sus perros. Tras varias repeticiones, sonido-alimento, sólo hizo sonar el metrónomo y los perros respondieron salivando, anticipando que serían alimentados.

Procesos de aprendizaje que eran estudiados a principios del siglo XX por medio de la fisiología, la psicología del aprendizaje y los procesos asociativos y que en la actualidad se siguen estudiando en algunos aspectos más puntuales por medio de la psicología cognitiva-conductual.

En el ámbito de las emociones, es muy fácil que los perros respondan con frustración o ansiedad ante un mal estímulo que les damos, ya que tienen un lazo afectivo muy cercano con los humanos, fenómeno extraordinario teniendo en cuenta que no es algo muy común con otras especies, y si bien se puede explicar ya que existen componentes genéticos de por medio, también hay un factor conductual humano importante que lo provoca. Un claro ejemplo se genera cuando estamos comiendo y el perro nos mira de manera especial, nos conmueve y le damos comida o una caricia, creyendo que tiene hambre, cuando en realidad estamos haciendo exitosa una conducta que no deja de ser sólo un gesto del perro, el que se hará más frecuente si la reforzamos.

Así, muchas veces, somos nosotros los que reforzamos conductas sin saber lo que estamos reforzando, actuaciones indebidas que nos traen dolores de cabeza cuando se transforman en malos hábitos que el tiempo hace difícil corregir. Y aunque a muchos no les importe malcriar a sus perros, tratándolos como niños, humanizándolos al máximo, al contrario de generarles un bienestar, le provocarán sufrimiento, ya sea por la ansiedad, la frustración u otros trastornos que genera el dejarlos ser territoriales y, más aún, ser nuestros líderes.

La tenencia responsable va más allá de darle alimento, afecto y cuidados físicos, también debemos preocuparnos de su salud mental y psicológica, de tal forma que sean respetados, considerados y valorados, dándole importancia a sus emociones, pero siempre considerando al perro como animal y no como persona.

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Andres Vera

Psicólogo experto en comportamiento canino. Director y fundador de Psicocan Chile.